SEMANA DE PUERTAS ABIERTAS SEPTIEMBRE 2016

CLASES DE YOGA EN INPHYSIS ESPACIO SALUD

LUNES 26: 18:30-20:00

MARTES 27: 10:00-11:30

Para reserva de plazas: info@inphysis.com / 917130267

Testimonio de una persona después de realizar 7 sesiones de Rolfing

 

"Tuve la oportunidad de asistir a siete sesiones de Rolfing el verano de 2014, con pausas de entre dos o tres semanas entre sesión. Personalmente me encontraba en un momento de mucho movimiento emocional, y a raíz de eso mi cuerpo empezó a experimentar cambios a nivel físico, lo que comúnmente diríamos somatizar aquello que por mi misma y mi raciocinio no podía adivinar. Por otro lado, tenía interés en exponer mi cuerpo a nuevas sensaciones inducidas desde el exterior, y ver cómo influían en la capacidad organizativa de mi organismo, de mi estructura esquelética y muscular, y sobre todo de la percepción de mi imagen corporal y su puesta en marcha.

Me dedico a la danza desde siempre con lo que no era la primera vez que entraba en contacto con Rolfing, ni teóricamente ni en la práctica, lo que implicaba ciertas expectativas que me hubiera gustado no tener, pero que naturalmente están presentes.

En cualquier caso mi experiencia fue muy positiva y aún hoy sigo trabajando con su método a nivel casero, pues bajo mi punto de vista el método Rolfing no te da la solución a aquello que buscas en él, pero te guía en el encuentro con uno mismo y sus estructuras moleculares, físicas.

 

Rolfing actúa como mediador entre las incógnitas de nuestro cuerpo y el descubrimiento de nuestras sensaciones en estado puro, sensaciones con preguntas a las que dar espacio para encontrar nuestro camino a la verdad de nuestro balance general, lo que sea para cada uno de nosotros. Acceder a Rolfing me supuso un conocimiento más complejo de mi cuerpo a nivel sensitivo. No tratando de manipular directamente un músculo o una articulación, tu terapeuta induce a través de sus manos un encuentro de piel a piel, y aún más, lo que existe debajo de la piel, y lo que rodea toda estructura de nuestro cuerpo, el tejido conectivo conocido como fascia, muy de moda en estos momentos. Escepticismos y reticencias hacia el método existen por parte de varias comunidades científicas, pues el conocimiento completo en esta materia aún está lejos de alcanzar, y de probar. Sin embargo, tanto como uno confía en su masajista o su psicólogo, uno se deja confiar en la capacidad del tejido para reconectar y reconducir patrones que se perdieron, o que nunca estuvieron, con la ayuda de la persona que interactúa contigo. Interactuar significa estar el uno con el otro; sin esa conexión y confianza, no funciona igual.

 

Rolfing me ha abierto caminos para seguir aprendiendo a escuchar a mi cuerpo, a mi mente, a mi organismo y a mis moléculas, cambiantes. Rolfing me ha abierto la capacidad de entrenar la elasticidad y la fuerza a nivel global de manera personal y única, genuina, sin copiar ni pretender, solo estando con mi fascia y mis manos." 

    

Verónica, bailarina (Noviembre 2015)

Experiencia de una persona después de realizar 9 sesiones de Rolfing

 

"Aquejada de un dolor de espalda localizado en las lumbares que duraba meses y, tras haber probado diversas terapias (RPG, osteopatía, rehabilitación), haber realizado ejercicios específicos (pilates) y consultado al traumatólogo doy con el que es mi actual rolfer. Le expongo mi situación y me comenta la terapia que él realiza y que cree puede ayudarme. Me habla brevemente sobre la filosofía del Rolfing. Recuerdo que una de las cosas que me animó a probar la técnica es que no me habló del Rolfing como un “solucionador de problemas” sino como una herramienta que podía beneficiarme y en ningún caso suponer algo negativo. Emocionalmente, estaba algo cerrada a nuevas terapias y, sin embargo, sin nada que esperar, decidí conocer un poco más y probar el Rolfing.

 

Después de nueve sesiones, en la actualidad lo recomiendo. En cada una de ellas, la dinámica ha sido la misma. En primer lugar, unos momentos de observación y concentración en el cuerpo y en el movimiento, atendiendo especialmente a las sensaciones, la postura y, en definitiva, “nuestra manera de estar”. Él me solía hacer preguntas sobre cómo percibía ciertas partes del cuerpo y su comportamiento.Después, pasábamos a un masaje fascial por zonas (según la sesión). A través de dichos masajes he conocido algunos recovecos de mi cuerpo que nunca había atendido. He de hacer hincapié en que siempre me he sentido cómoda y relajada con mi rolfer. Me ha transmitido la profesionalidad, naturalidad y confianza necesarias en este tipo de terapias. Además de empatía, siempre mostró mucho interés por conocer mejor y de manera global mi problema de espalda. Por último, finalizábamos la sesión con una nueva observación corporal. Siempre me sentía diferente al salir de la sesión que al entrar en la misma, experimentando paz, sintiendo el cuerpo más ligero y sobre todo con más información sobre cómo manejar la postura para buscar alivio constante y alejarme de las tensiones a las que a veces yo misma sometía a mi cuerpo por desconocimiento. De hecho, para evitar exponernos físicamente a tanto estrés dentro de nuestra rutina, hay ciertos puntos del Rolfing que he aprendido que me parecen fundamentales.

 

Puedo concluir que, en mi caso, el Rolfing me ayudó emocionalmente y físicamente; supongo que en un futuro volveré a recurrir a él por el bienestar que aporta y, aunque ninguna terapia es capaz de llegar a todos y cada uno de nosotros, considero altamente interesante confiar en el Rolfing tanto a aquellos que tengan dolores, como a aquellos que simplemente realizan regularmente alguna actividad física (deporte, baile, etcétera).

 

Definitivamente, abre una puerta a otra manera de estar y moverse mucho más saludable."

 

Nuria, economista (Octubre de 2015)

    

                                                                                                                                                             

Testimonio de una persona después de realizar las 10 sesiones de Rolfing

 

"Recuerdo mi primera sesión de Rolfing como una experiencia fantástica y transformadora para mí. Supongo que, por hábitos adquiridos a lo largo de los años, había acabado adoptando una postura corporal en la que mis hombros estaban permanentemente hacia arriba en lugar de estar relajados y hacia abajo, sintiendo el peso de la gravedad. 

 

La tensión que me generaba el llevar los hombros hacia arriba me producía dolores en la zona de los trapecios y tenía que visitar frecuentemente al fisioterapeuta para liberar tensión, pero el alivio me duraba como mucho un mes.

 

El masaje que te proporciona el Rolfing debe ser a un nivel más profundo porque, tras la primera sesión, se me produjo una liberación de la tensión acumulada en mis hombros que, por primera vez en años, estaban sin tensión y sintiendo el peso de la gravedad. La sensación fue increíble, muy liberadora, como si me hubieran quitado un peso de encima. 

 

Durante las siguientes sesiones, hasta terminar el proceso, fui sintiendo diversos cambios en mi postura corporal. Al caminar, en lugar de mirar al suelo, empezaba a mirar hacia los lados, se amplió mi ángulo de visión, caminaba más erguido y al sentarme lo hacia, por primera vez, sobre mis isquiones. 

 

A nivel anímico fué también muy interesante. Al reducirse mis tensiones corporales, me sentía más ligero. Por otro lado, se reforzó la seguridad en mí mismo al tener una mejor postura corporal." 

    

Rafael, abogado y empresario (Septiembre 2015)